Farmacéutico y paciente: una relación esencial.

Farmacéutico y paciente forman relación esencial que juega un papel esencial en la promoción de la salud pública y la educación sanitaria. Este binomio es clave para mantener una «relación sanitaria saludable».

 

“La más básica de las necesidades humanas es entender y ser entendido. La mejor forma de entender a una persona es escucharla”

Ralph Nichols

La importancia de conectar y empatizar en la relación farmacéutico-paciente.

Los farmacéuticos ocupan un importante y esencial papel en la promoción de la salud pública y la educación sanitaria. No sólo por sus vastos conocimientos, si no por tener contacto directo con los pacientes gracias a su fácil accesibilidad.

El farmacéutico es el especialista en el área de la salud que el paciente consulta después de ir al médico. Siendo, también en múltiples ocasiones, el primero en ser consultado acerca de alguna dolencia. Por ello, la relación entre el farmacéutico y paciente debe considerarse muy importante.

Esta relación, tal como la del médico y paciente, debe ser cuidada y mejorada cada vez que se pueda. Se debe alcanzar un nivel de atención tal en el cual, el farmacéutico sea capaz de conectar y empatizar con el paciente.  Desde esa posición, podrá  brindarle toda la ayuda que necesita. No deja de ser una relación entre dos personas y como tal debe ser emocional. Crear un vínculo entre ambas. Y adquiere más relevancia pues el epicentro de tal es la salud.

Farmacéutico y paciente forman relación esencial que juega un papel esencial en la promoción de la salud pública y la educación sanitaria. Este binomio es clave para mantener una «relación sanitaria saludable».

El farmacéutico, figura esencial en la cadena sanitaria.

La figura del farmacéutico, es esencial en esta cadena sanitaria. Juega un papel sumamente importante en lograr la correcta educación de los pacientes con el fin de:

  • Fomentar el uso racional de medicamentos, instruyendo acerca del correcto uso de antibióticos, plantas medicinales, vacunas, suplementos, etc.
  • Prevenir errores de medicación por similitudes fonéticas y ortográficas.
  • Disminuir el riesgo de problemas asociados a los medicamentos.
  • Modificar sus comportamientos en torno a los medicamentos.
  • Hacer cumplir la cabalidad los tratamientos farmacológicos.
  • Disminuir el número de readmisiones hospitalarias.
  • Fomentar un estilo de vida más saludable, mejorando considerablemente la calidad de vida.
  • Fomentar y vigilar la adherencia al tratamiento por parte del paciente.
  • El papel del farmacéutico en el seguimiento y adherencia.

El papel del farmacéutico en el seguimiento y adherencia.

En este último punto, el papel del farmacéutico es esencial. La adherencia al tratamiento, es decir, la toma de la medicación de acuerdo con la dosificación y el programa prescrito. Considerando, además, la persistencia de este a lo largo del tiempo de prescripción. La adherencia al tratamiento es vital en la profilaxis, ya que el éxito depende de mantener los niveles de factor continuamente por arriba del nivel objetivo. Especialmente desde la infancia.

Siguiendo cifras de la Organización Mundial de la Salud, en países desarrollados, sólo un 50% de los pacientes con enfermedades crónicas siguen el correcto tratamiento según lo prescrito por sus médicos y especialistas. En este mismo informe, se indica que no sólo los pacientes son responsables de este incumplimiento, sino que también muchos de los profesionales sanitarios no hacen cumplir el tratamiento.

De nuevo queda patente que Farmacéutico y paciente forman relación esencial que juega un papel esencial en la promoción de la salud pública y la educación sanitaria. Este binomio es clave para mantener una «relación sanitaria saludable».

El boticario y paciente: un vínculo básico.

Habiendo señalado lo anterior, gran parte de la importancia de hacer cumplir la terapia farmacológica del paciente recae sobre la atención farmacéutica. Por esta razón, el farmacéutico debería tener en cuenta ciertos factores acerca de los pacientes:

  • No todos los pacientes son iguales, haciendo valer un sistema que pueda clasificarlos.
  • Los pacientes son cada vez más exigentes, teniendo que ser capaces de dar respuesta a sus necesidades para que queden satisfechos y vuelvan.
  • Con el pasar de los años, ciertos pacientes se han vuelto escépticos y han desarrollado mecanismos de defensa frente a los medicamentos.
  • Debido a la accesibilidad del Internet y otras nuevas tecnologías, los pacientes tienen más acceso a la información.
  • Muchas veces, los pacientes prefieren precios más económicos en vez de recibir información y recomendaciones acerca de su tratamiento farmacológico.
  • Los pacientes son cada vez menos fieles a su farmacia de confianza, lo que hace muy difícil su seguimiento.

Además de tomar en cuenta estos factores, el farmacéutico necesita estar en contacto directo con el paciente. Conocerlo a partir de un trato personalizado y ayudarlo a encontrar una solución a su problema de salud. Psicológicamente, el paciente debe sentirse entendido y ayudado.

Objetivo: acercarse a la sociedad.

Para poder conectar y empatizar con el paciente, el farmacéutico tiene que adaptarse a los tiempos actuales. Ver qué necesita este, escuchándolo y acercándose a él en vez de esperar que este venga. Así pues, la farmacia ha de vivir el presente y evolucionar de la mano de dicha sociedad.

Queda patente pues, que es esencial  que el farmacéutico cultive, defienda y vele por esta relación con el paciente. Es su mayor ventaja competitiva.

 

La farmacia que omita el mundo online vive ajena a la sociedad.