Storytelling: técnica de escritura narrativa emocional.

Ejemplo del uso de Storytelling en la campaña de una inmobiliaria.

A continuación os enseño un ejemplo de cómo es una historia narrativa emocional o técnica de storytelling.

La boda.

Tras haberse comprometido (anillos, lágrimas, besos y emoción), el paso siguiente es la guerra: Alex y Paola contra el resto el mundo. Y no exactamente como tragedia griega o producción hollywoodense. Se trata de que ella lo defienda a él de las críticas de sus tías. De que él defienda su romance de las burlas de los amigos.

Luego luchar contra el tiempo para determinar la fecha de la boda. Contra el planeta por encontrar el lugar de la boda. Contra la boda misma para conseguir flores, invitados, personal, comida, música, sillas y, por supuesto, trajes y más trajes, vestidos y más vestidos.

La postboda.

Pero cuando todo acaba, cuando la luna de miel se derrite y la re-energizada pareja vuelve al mundo real. Descubren que quizás, sólo quizás, el pequeño piso de Alex no es suficiente para cómodamente tenerlos a ambos. Una nueva guerra inicia entonces, porque estos asuntos siempre son batallas campales. La lucha empieza íntimamente, con Alex y Paola compartiendo ideas y requerimientos que desean en un nuevo piso. Es decir, descubriendo todos los gustos que no tienen en común. El siguiente paso es consultar familiares y amigos. Pero estos resultan aún más exigentes que la propia pareja, los cuales terminan convencidos de que tan sólo un castillo clásico podrá satisfacer a todos.

La búsqueda.

Antes de arriesgarse a abandonar su zona de confort del viejo apartamento de Alex, los recién casados se sumergen en el mundo informático. “Al Internet!” exclama Alex cada vez que van a hacer una consulta, lo que para Paola es totalmente adorable.

La red.

Lo que no encuentran simpático, en contraste, son los cientos y cientos de páginas web de inmobiliarias que encuentran. El 80% se ve exactamente igual, cambiando de nombres y colores, pero sin ninguna mejora significativa. ¿Cómo escoger en medio de tal desastre? Pues, ellos deciden hacerlo aleatoriamente. Pero estas webs son menos y menos confiables. Una de ellas muestra lugares que parecen embrujados. Otras, información que no ha sido actualizada en diez años o les pide que paguen antes de mostrar cualquier cosa. Y cuando el ordenador de Paola les alerta de un posible virus tras visitar una página, ¡“Adiós Internet!” exclaman al unísono.

Lo hacemos nosotros.

Entonces la siguiente estrategia de ataque es ir en persona a enfrentarse a los temibles dragones que son los pisos en venta. ¡Corrección! Temibles dragones son algunos de los vendedores. Están esos que estudian a los recién casados con ojos acusadores, como si fueran a invitar a salir a su hija adolescente. Interesante como la mitad de los vendedores actúan como si odian la idea de tener que vender o alquilar o siquiera mostrar el piso que ellos mismos están ofreciendo. Y eso es sin contar a las personas que son simplemente extrañas. De las que les preguntaron a la pareja si podían visitarlos. O si podían quedarse a vivir en uno de los cuartos. Si les importaría quedarse con el perro o, incluso, si les incomoda la idea de fantasmas.

Además, todas estas personas vienen cargadas de condiciones, promesas y la parte menos favorita de todos: contratos y contratos y más contratos. Muchos de los vendedores aparecen el día en que tan sólo van a mostrar el piso por primera vez ya con gordas carpetas llenas de papeles. Es una pesadilla tratar de imaginar todo lo que se debe leer, considerar, llenar, firmar, llevar a las distintas oficinas que los enviarán a otras oficinas que les darán más papeles para volver a iniciar todo el ciclo vicioso.

Como si fuera poco, aún no se considera el asunto de los apartamentos. Parecen mentira algunas de las cosas con las que uno se puede encontrar ahí fuera. Un piso con una sola habitación, pero tres baños. Un piso con tres habitaciones y… parece que olvidaron hacer este. Están las cocinas de tamaño ridículo. Los pisos que quedan a una hora de distancia de sus trabajos. O pisos perfectos con vecinos aterradores. Ninguno, ni uno sólo inspira confianza ni se parece a lo que ofrecían en línea o en el anuncio del periódico o lo que comentó un amigo de un amigo. Era todo un desastre.

¡Ayuda!

Finalmente, en tiempos de caos, siempre se puede esperar que llegue un ángel. En este caso, el verdadero salvador de la guerra para Alex y Paola fue Escala21. ¡El único problema que esta pareja de recién casados tuvo con esta agencia inmobiliaria fue “Por qué no los encontramos antes?!”

Resulta ser que tras tantas guerras, tanto ajetreo y tantos sucesos simplemente raros, todo este tiempo se encontró un grupo de personas dedicado exclusivamente a hacer la misión de conseguirles un hogar algo mucho más fácil. Hay motivos por los cuales algunas personas no buscan la asesoría de agencias inmobiliarias… “tonterías”, pensaron Alex y Paola. Por haber sido obstinados y querer hacer todo el trabajo ellos mismos, habían perdido tiempo valioso. Incluso caído en alguna que otra tonta discusión que, fácilmente, pudieron haber evitado.

Inmediatamente al conocer Escala21, ya se habían ganado el corazón de la pareja. Los trabajadores fueron, de inicio a fin del proceso, amigables, respetuosos, atentos y eficientes. Todas las ofertas eran serias, respetables y nada de pisos incompletos, embrujados o de precios absurdos.

El equipo de la agencia tomó todos los requerimientos de la pareja, los filtró con el presupuesto y las ofertas de la ciudad y el resultado vino empaquetado en un pequeño contrato fácil de entender y manejar. Alex y Paola visitaron un puñado de pisos de los cuales todos entraban en el presupuesto, se encontraban razonablemente cerca de sus trabajos y se adaptaban a sus necesidades básicas.

Fueron felices y comieron perdices.

Las personas de Escala21 siempre estuvieron ahí para hacer el proceso más cómodo y organizado. El piso final llegó a los recién casados como una revelación. Era todo lo que ellos esperaban del lugar donde empezar un hogar. En conclusión, determinaron que la confianza y la organización que les fue proporcionada por el equipo de profesionales de la agencia inmobiliaria simplemente no tiene precio.